Navidad

¡Por fin me he atrevido a preparar un Roscón de reyes! Después de varios años posponiéndolo aquí lo tenéis, recién salido del horno (casi literalmente) y con muchas pruebas detrás hasta conseguir un sabor y una textura riquísimos. Y además, como siempre, sin gluten y sin lactosa.

Preparar este Roscón no es nada complicado pero, eso sí, necesita tiempo y algo de paciencia (sobre todo por la masa sin gluten, ya sabéis, por lo pegajosa y trabajosa que es) aunque os aseguro que merece la pena.

El sabor es delicioso, igual que el del Roscón de Reyes de toda la vida: con el puntito cítrico de la ralladura de naranja, el agua de azahar y el azúcar crujiente de la superficie. Pero es que, además, la textura es súper esponjosa y tierna, no se desmigaja casi y es muy jugoso.

A mí ya se me hace la boca agua…

Para que la receta salga bien es muy importante seguir todos los pasos tal y como aparecen, no saltarnos ninguna fermentación y no acelerar ni alargar los tiempos (si en la segunda fermentación esperamos demasiado luego puede desinflarse una vez horneado, y eso da mucha pena…).

Como veréis en las fotos, yo introduje la masa del roscón en un molde de cristal para que no perdiese la forma en el horno. Esto no es necesario pero después de dos intentos fallidos (cuando horneaba los roscones no crecían hacia arriba sino que se desparramaban hacia los lados) decidí que esta podía ser la solución para que creciese y además conservase la forma, ¡y efectivamente!

¡Espero que a vosotros os guste tanto como a mí!

Si queréis ver más recetas de Navidad podéis pinchar aquí para ver el recopilatorio del año pasado.

Roscón de Reyes fácil. Sin gluten y sin lactosa
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Roscón de Reyes fácil. Sin gluten y sin lactosa
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Ingredientes
Para la masa
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Instrucciones
  1. Pon todos los ingredientes en el bol de la amasadora (tipo Kitchen Aid): la leche tibia (que al meter el dedo no esté ni fría ni caliente), el huevo, la mantequilla a temperatura ambiente (para que se pueda mezclar bien con el resto de ingredientes), el agua de azahar, el azúcar, la sal, la ralladura de la naranja, la harina, la maicena y la levadura seca de panadero.
  2. Amasa un par de minutos a velocidad baja (para que no vuele la harina por toda la cocina) y luego sube a media-alta. Ahora tendrás que amasar en esta velocidad durante 10 minutos, descansar 20, amasar otros 10, descansar otros 20, amasar otros 10 y reposar unos últimos 20 minutos (en total es 1 hora y media).
  3. Tras estos últimos 20 minutos de reposo, vierte la masa en un bol, cúbrela con film de plástico e introdúcela en el frigorífico. Déjala reposando durante toda la noche. Con esta fermentación lenta conseguimos dos cosas: por un lado la masa cogerá más sabor y, por otro, se enfriará y será mucho más manejable (esta masa sin gluten es bastante pegajosa y difícil de trabajar).
  4. Al día siguiente saca la masa del frigorífico, úntate bien las manos con aceite para poder manejarla (aunque la masa sea muy pegajosa no le falta harina, tiene que ser así) y, con paciencia, dale forma de rosco dejando un hueco grande en el centro. Para que creciese más uniformemente yo metí el roscón en un molde de cristal y puse una flanera en el centro, así me aseguraba de que al crecer en el horno no se tapase el agujero.
  5. Ahora déjalo fermentar de nuevo durante 1 hora en un sitio cálido (el horno apagado o a menos de 50ºC, alguna habitación con calefacción…).
  6. Precalienta el horno a 220ºC.
  7. Una vez pasada la hora de fermentación, pinta el roscón con un huevo batido y decóralo con almendras laminadas, azúcar humedecido con un chorrito de anís, fruta escarchada… ¡con lo que más te guste!
  8. Hornea durante unos 20 o 25 minutos a 200ºC (aunque hayas precalentado el horno a 220ºC, una vez introducido el roscón deja pasar unos cinco minutos y entonces baja la temperatura a 200ºC). El roscón estará listo cuando esté doradito.
  9. Déjalo enfriar completamente antes de desmoldarlo. Si quieres puedes abrirlo para rellenarlo con nata montada (no la compres en spray, pierde la consistencia muy muy rápido…).
Notas de la receta

Puedes conservarlo envuelto en papel albal fuera de la nevera durante 3 o 4 días, pero si lo rellenas con nata tendrás que meterlo en la nevera, aunque se reseca un pelín.

Algunas preguntas que me habéis hecho:

  • ¿Cómo se le da forma de roscón? Vierte la masa sobre el papel de horno (o en un molde redondo, como hice yo) y úntate las manos con mucho aceite para poder manejarla mejor. Empieza a hacer un agujero en el centro, como si estuvieses escarbando, hasta que tenga un tamaño parecido al de la foto y puedas colocar algo en ese hueco (yo puse una flanera) para que no se cierre al crecer en el horno.
  • ¿El roscón aumenta su tamaño durante la segunda fermentación? No demasiado, crece un poco pero es casi imperceptible, donde más crece es luego durante el horneado.
  • ¿Después de la segunda fermentación, cuánto esperas para hornear el roscón? Después de la segunda fermentación solo tenemos que decorar el roscón y meterlo en el horno en cuanto este haya alcanzado la temperatura que necesitamos (220ºC)
Funciona gracias aWP Ultimate Recipe

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