Galletas

¡Hola a todos!

¿Cómo lleváis el verano? ¿Mucho calor?, ¿mucha piscina?, ¿muchos helados? (codazo, codazo, guiño, guiño).

Yo sin querer me he tomado unas buenas vacaciones del blog, y digo sin querer porque ha sido todo debido a problemas técnicos… ¡Aunque gracias a eso estoy estrenando un diseño nuevo y bien chulo!

¿A que mola? ¡un hurra muy grande para mi súper compi, que hace cosas tan bonitas como esta web!

Y bueno, dicho esto, hoy os traigo una receta que hice allá por julio y que se ha convertido rápidamente en una de mis favoritas: ¡Galletas danesas de mantequilla!

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¿Vosotros conocéis esas galletas deliciosas de mantequilla que van dentro de una caja azul de lata pero que solamente duran un rato, porque al día siguiente la caja está llena de hilos? Pues a mí me encantan. Pero claro, entre que duran poco tiempo, y que llevan tanta lactosa que si las probase me convertiría en un pez globo… pues me resigné e intenté olvidarlas… hasta ahora.

Y es que he dado con la receta perfecta, con las proporciones justas para que tengan un rico sabor a mantequilla pero sin resultar demasiado pesadas, para que la superficie quede doradita y crujiente pero que el interior se desmigue en la boca… se me hace la boca agua solo de pensarlo.

Las mías se llaman galletas felices porque… bueno, están felices.

Menos ésta, que es un vampiro.

Menos ésta, que es un vampiro.

Para hacer esta receta y que salga perfecta hay que tener en mente unas cuantas cositas:

1. Es muy importante utilizar mantequilla en lugar de margarina. Es verdad que la margarina es mucho más barata que la mantequilla sin lactosa, pero la mantequilla aportará la consistencia necesaria a la masa y además, el sabor es insustituible.

Así de consistente debe quedar la masa.

Así de consistente debe quedar la masa.

2. Si estiramos la masa entre dos papeles de horno, no se pegará al rodillo y será todo mucho más fácil.

3. Una vez que la masa está perfectamente estirada, debemos refrigerarla durante un par de horas hasta que esté totalmente rígida. Esto hará que podamos cortar y estampar las galletas sin problema y que no pierdan la forma al hornearse.

Así de firme debe estar la masa una vez estirada y enfriada.

Así de firme debe estar la masa una vez estirada y enfriada.

4. Para cortar y estampar las galletas es necesario enharinar el cortador y el sello antes de cada uso, así evitaremos que se peguen a la masa.

Si tenéis estos cuatro puntos en cuenta, seguro que conseguís las galletas de mantequilla más ricas de la historia de las galletas de mantequilla.

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Y dicho esto, ¿vamos a por la receta?

Galletas felices sin lactosa (o de mantequilla)
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Raciones
15 galletas
Raciones
15 galletas
Galletas felices sin lactosa (o de mantequilla)
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15 galletas
Raciones
15 galletas
Ingredientes
Raciones: galletas
Instrucciones
  1. Deja la mantequilla y el huevo a temperatura ambiente durante 1 hora para que el huevo se atempere y la mantequilla se ablande.
  2. Tamiza el azúcar glasé y bátelo con la mantequilla (ayudándote de unas varillas eléctricas) hasta obtener una crema homogénea. No es necesario esperar hasta que la crema blanquee.
  3. Añade el huevo y sigue batiendo hasta que esté bien integrado.
  4. Añade el extracto de vainilla.
  5. Tamiza la mitad de la harina con la sal y añádelas a la mezcla. Sigue batiendo hasta integrarla. Añade entonces la otra mitad de la harina tamizada y sigue batiendo (primero a velocidad baja) hasta que la mezcla, mágicamente, deje de estar pegajosa.
  6. Pon la masa entre dos trozos de papel vegetal y estírala con el rodillo hasta que tenga unos 5 mm de grosor. Una vez estirada, refrigérala durante una hora.
  7. Saca la masa del frigorífico y empieza a cortar las galletas con un cortador (si no tienes, también puedes utilizar un vaso).
  8. Si tienes un sello de repostería y quieres estampar las galletas, ahora es el momento de hacerlo. Para ello, lo único que hay que hacer es cubrir bien el sello con harina para que no se pegue y presionar sobre la masa hasta que veas que se ha transferido el dibujo.
  9. Una vez que están todas las galletas cortadas y estampadas, colócalas sobre la bandeja del horno, siempre cubierta con papel de horno, y llévalas a la nevera durante 45 minutos.
  10. Precalienta el horno a 170°C y, pasados los 45 minutos, introduce las galletas. Hornea durante 15 minutos o hasta que los bordes comiencen a dorarse.
  11. Déjalas enfriar primero 5 minutos sobre la misma bandeja de horno y luego sobre una rejilla.
  12. ¡A disfrutar!
Funciona gracias aWP Ultimate Recipe

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