Galletas

Creo que no es nada nuevo si os cuento que tengo una pequeña obsesión con las galletas, y quien dice pequeña dice enorme…

Y aunque las galletas de avena están muy ricas (y las de chocolate y avellanas ya ni os cuento…) últimamente me apetecía tomar galletas normales de las que se mojan en leche, sin un sabor demasiado potente, sin frutos secos ni chocolate ni nada de nada. Galletas de desayuno de toda la vida, con su saborcito a vainilla y su textura entre abizcochada y crujiente.

Así que eso es lo que os traigo hoy ¡galletas de vainilla sin gluten, sin lácteos y bajas en fructosa!

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El sabor es avainillado pero muy suave, y la textura me encanta porque la superficie queda tostada y crujiente pero el interior se mantiene esponjosito y abizcochado.

Vaya, que son estupendas para mojarlas en leche, en café, en té, en zumo… ¿alguien moja las galletas en zumo? Yo lo más raro que he visto ha sido a mi madre mojar las patatas fritas en cerveza, así que después de eso me espero cualquier cosa…

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Algunas especificaciones sobre los ingredientes:

  • La mantequilla es un ingrediente muy importante en las galletas porque (entre otras cosas) hace que conserven la forma y que no se expandan infinitamente en el horno. Esto es así porque es una grasa sólida, por eso, al sustituirla por otra grasa no láctea tenemos que buscar que esta también sea sólida para que cumpla las mismas funciones que la mantequilla. Para eso el ingrediente perfecto (o por lo menos el que a mí mejor me ha funcionado) es el aceite de coco.
  • Si tenéis problemas con la fructosa y no toleráis bien el azúcar (no tiene por qué ser así, hay mucha gente que aún siendo intolerante a la fructosa tolera el azúcar) podéis sustituirlo por Dextrosa. La Dextrosa no es otra cosa que glucosa en polvo, de modo que al utilizarla junto al azúcar se produce un excedente de glucosa que, teóricamente (ya sabéis que cada cuerpo es un mundo), ayuda a que nuestro cuerpo absorba la fructosa que contiene el azúcar en su composición.

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¿Vamos con la receta?

Galletas de vainilla. Sin gluten, sin lácteos y bajas en fructosa
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Deliciosas galletas con un ligero sabor a vainilla.
Raciones
20 galletas
Raciones
20 galletas
Galletas de vainilla. Sin gluten, sin lácteos y bajas en fructosa
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Deliciosas galletas con un ligero sabor a vainilla.
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20 galletas
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20 galletas
Ingredientes
Raciones: galletas
Instrucciones
  1. Deja el aceite de coco y el huevo a temperatura ambiente durante 1 hora para que el huevo se atempere y el aceite de coco se ablande.
  2. Tamiza la harina junto a la sal y la goma xantana. Reserva para más adelante
  3. Con ayuda de unas varillas eléctricas, bate el azúcar glasé (o la dextrosa) con el aceite de coco hasta obtener una mezcla homogénea y esponjosa.
  4. Añade el huevo y sigue batiendo hasta que esté bien integrado. Añade también el extracto de vainilla.
  5. Ve añadiendo poco a poco la mezcla de harina, sal y goma xantana que habías tamizado. Mézclalo todo con ayuda de una cuchara de madera o una espátula (¡a mí me gusta más hacerlo con las manos!). Poco a poco la harina irá desapareciendo y la masa tendrá un aspecto parecido al de la plastilina.
  6. Es el momento de estirar la masa, para ello colócala entre dos papeles de horno y estírala con un rodillo hasta que tenga (más o menos) un grosor de 0,5cm
  7. Introduce la masa estirada en la nevera y déjala enfriar durante unos 30 minutos. Mientras tanto, precalienta el horno a 170ºC
  8. Saca la masa de la nevera y corta las galletas con un cortador (¡si no tienes cortador puedes utilizar un vaso!)
  9. Una vez que todas las galletas estén cortadas, colócalas sobre la bandeja del horno, siempre cubierta con papel de horno) y vuelve a enfriarlas en la nevera durante otros 30 minutos.
  10. Pasados los 30 minutos de enfriado, introduce las galletas en el horno ya caliente y hornea a 170ºC durante unos 10-12 minutos (hasta que los bordes estén dorados).
  11. Déjalas enfriar unos minutos sobre la misma bandeja del horno (así el calor de la bandeja terminará de cocer la base de las galletas) y luego llévalas a una rejilla para que terminen de enfriarse y se endurezcan.
  12. Cómete una, guarda el resto en una caja bien cerrada. Coge otra porque te habías quedado con un poco de hambre y vuelve a guardarlas. Media hora después coge 2 más porque se te ha olvidado un poco el sabor. Sigue así hasta que te quedes sin galletas o sin hambre.
Notas de la receta
  • Es muy importante refrigerar la masa antes de cortarla, eso hará que se endurezca y las galletas no se deformen en el horno.
  • Después de cortar las galletas, vuelve a refrigerar la masa en la nevera para que vuelvan a coger frío justo antes de meterlos al horno ¡A nadie le gustan las galletas desparramadas!
Funciona gracias aWP Ultimate Recipe

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