Pruebas médicas para detectar la intolerancia

La intolerancia a la lactosa tiene diferentes grados de sensibilidad: hay personas que por muy poquito que tomen ya se encuentran mal y, sin embargo, otras la toleran mejor. Para conocer nuestro grado de sensibilidad, lo mejor es solicitar una prueba médica para detectar la intolerancia.

La prueba que se suele realizar se llama TAHE (Test de aliento de hidrógeno espirado) y sirve para detectar la cantidad de hidrógeno en el aliento tras consumir un líquido con lactosa que tienes que tomar al empezar la prueba. Ya sabes, cuando la lactosa llega al intestino grueso, las bacterias la descomponen y generan muchísimos gases, entre ellos hidrógeno.

No te preocupes, es una prueba muy sencilla en la que solamente tendrás que soplar varias veces, en intervalos de 30 minutos, durante 3 o 4 horas (dependiendo de lo rápido que sea tu metabolismo). Al finalizar la prueba, según la cantidad de hidrógeno que haya producido el organismo se determinará una intolerancia más o menos severa.

El día anterior a la realización de la prueba, tendrás que seguir una dieta restrictiva de proteínas (carne, huevos y pescado) para acelerar el metabolismo y que así los resultados sean más fiables. Es un poco complicado planificar un menú con tan pocas posibilidades, pero piensa que tan solo es un día ¡Eso se pasa volando!

 

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